“Sentado en la terraza mirando el mar, comprendo como es la soledad”, dice una canción de Spinetta. El mar nos pone irremediablemente filosóficos. En el Estudio hemos tenido algunas oportunidades de enfrentarnos con él. Algunas veces desde una prudente lejanía, como en Torres del Golf en Mar del Plata o el Quartier del Mar en Punta del Este. Villa de Mar en Pinamar y Quartier Punta Ballena, en cambio, son ejemplos de una aproximación cautelosa y aterrazada hasta la orilla. Este año retomamos la reflexión con el proyecto de Costa del Este, una proximidad mediada por una rambla urbana. Las preguntas se renuevan, y el mar es siempre el mismo.