Visto el resultado de las últimas ediciones, no se puede decir que sea una sorpresa la premiación del Pritzker. Aunque también es cierto que hasta que su nombre empezó a circular en las últimas semanas como uno de los posibles ganadores, no teníamos en el radar la obra de Francis Kéré. Hace tiempo que cambiaron los criterios de juicio de los jurados, que desplazaron a los arquitectos de gran prestigio internacional para seleccionar según una mirada que se enfoca más en una dimensión ética del ejercicio de la profesión. Más allá del acuerdo o no con esta modalidad, no deja de ser un interesante ángulo desde el cual mirar lo que hacemos, que nos invita a la reflexión.   

LANZAMIENTO

El lanzamiento refiere a arrojar un objeto, más concretamente, una lanza. Una acción que tiene el valor de lo que es único, lo que obliga a una preparación cuidadosa y que tiene además una voluntad de precisión. Todos esos componentes aparecen en el lanzamiento de un proyecto. En el Estudio hemos transitado muchos, y siempre es un camino que realizamos con pasión no exenta de ansiedad. El último que enfrentamos es el de Quartier Bajo Belgrano, proyecto que llevó un tiempo considerable de preparación y que finalmente se presentó en sociedad. Somos un parte de un engranaje mayor de una maquinaria compleja de actores, liderados por el desarrollador, y nuestra función es la de proveer y coordinar con todos la información de lo que previamente proyectamos. La lanza se encuentra todavía en vuelo; veremos en el futuro cuán próximo al objetivo termina su recorrido.

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“Sentado en la terraza mirando el mar, comprendo como es la soledad”, dice una canción de Spinetta. El mar nos pone irremediablemente filosóficos. En el Estudio hemos tenido algunas oportunidades de enfrentarnos con él. Algunas veces desde una prudente lejanía, como en Torres del Golf en Mar del Plata o el Quartier del Mar en Punta del Este. Villa de Mar en Pinamar y Quartier Punta Ballena, en cambio, son ejemplos de una aproximación cautelosa y aterrazada hasta la orilla. Este año retomamos la reflexión con el proyecto de Costa del Este, una proximidad mediada por una rambla urbana. Las preguntas se renuevan, y el mar es siempre el mismo.

Cerramos un año no exento de complejidades, pero al mismo tiempo lleno de desafíos. Nuevos proyectos se delinean en el horizonte para el año que en breve comenzará y los que están ejecución, ocho en este momento, que completan aproximadamente 300.000 m2 de obra, avanzan a buen ritmo, cada uno en su etapa correspondiente.

La cercanía del verano motiva esta reflexión. A través de los años hemos afrontado en nuestros proyectos el tema de la pileta, un elemento rico en facetas. La pileta es estacional por excelencia y constituye un objeto cuyo deseo poderoso aumenta a la par de la temperatura.

Con la sanción del nuevo Código Urbanístico, resulta algo más complejo el análisis de la factibilidad de un lote, es decir, lo que efectivamente se podrá construir en él. Anteriormente bastaba multiplicar la superficie del terreno por un índice (FOT) y se tenía una idea de su capacidad constructiva, que a decir verdad muchas veces resultaba engañosa. La normativa actual opta por definir volumetrías y exige un análisis que, si bien antes era necesario, ahora resulta fundamental.

Fuimos invitados a participar en Sisteccer, XII Congreso Internacional de Fachadas. Nuestro aporte consistió en presentar el Distrito Quartier y las distintas respuestas que fuimos elaborando para resolver las fachadas de este proyecto que presentaba múltiples problemáticas.

Durante la pandemia, que esperamos pronto quede atrás, nos vimos obligados al trabajo remoto y, a pesar de los inconvenientes, pudimos mantenernos activos. De todos modos, creemos que la presencialidad es irremplazable para un mejor ejercicio de nuestra profesión. Nuestro estudio tiene un tamaño pequeño, nunca fuimos más de diez o doce personas, y en él tratamos de implementar una metodología participativa, donde cada uno aporte lo suyo.Procuramos que el trabajo no circule por líneas paralelas, sino más bien que todos, en mayor o menor medida, estén al tanto de lo que ocurre y de las decisiones que se toman en cada proyecto.

Si bien el urbanismo está lejos de ser nuestra especialidad, algunas veces hemos tenido la ocasión de asomarnos a sus problemáticas. Conscientes de que la relación entre urbanismo y arquitectura no se resuelve mediante un simple cambio de escala, estos ejercicios nos permitieron ampliar nuestro horizonte y volver a lo cotidiano enriquecidos.

En los edificios residenciales, que son nuestra temática principal, se piensa la relación con el espacio público, pero no el espacio público “en sí”. Esa es una oportunidad que se nos presentó ahora, con el proyecto de Quartier del Bajo, cuyo lote, adquirido en subasta pública, obligaba a la realización de una plaza abierta.

Si bien, dentro de la arquitectura residencial, nuestro trabajo se ha volcado siempre más a edificios de cierta escala, nunca olvidamos las casas. Estas guardan el prestigio de lo primordial en nuestra disciplina, puesto que genéricamente un arquitecto es aquel que las construye.