Se nos convocó a colaborar en el armado de los textos para una publicación sobre uno de nuestros proyectos recientes: Belvedere Garden. Poner en palabras la arquitectura es una tarea que siempre aporta un ángulo distinto sobre nuestro trabajo. En este caso se trata de textos concisos, que, si bien debían tener una impronta publicitaria, al elaborarlos quisimos escaparle a lo estrictamente típico de ese lenguaje que hace de los adjetivos su fuerza. Muchas veces el exceso de condimentos hace perder lo sustancioso del sabor. No sabemos si lo logramos, pero, como siempre, el proceso, hecho en compañía del desarrollador, fue enriquecedor. Sobre todo por tratarse de una marca relativamente nueva como Belvedere, que busca definir su perfil para presentarse en sociedad.  Resumir en frases breves un proceso tan complejo es una aventura que obliga a la síntesis extrema. Se trata de responder a una pregunta tan vieja como la metafísica: “¿qué es esto?”.

Terminamos un año de mucho crecimiento, en cuanto al trabajo, entre proyectos y obras en ejecución. Pero sobre todo queremos detenernos en un aspecto menos tangible, como es el del capital humano. Durante el transcurso del año hemos incorporado nuevos colaboradores que se unieron al grupo y señalamos que, en la ya bastante larga historia del Estudio, nunca hemos sido tantos. Esto nos alegra profundamente, ya que nada es más gratificante que compartir nuestro trabajo y enriquecernos con otras miradas. Confiamos en seguir creciendo, en el año que empieza y nos ponemos bajo el amparo de la Navidad. Saludos para todos los que nos acompañan y los mejores deseos para estas fiestas que nos disponemos a celebrar.

Poner la arquitectura en palabras es siempre un desafío, más aún si esto se hace frente a un auditorio prestigioso, como el que concurrió este año a la 18 Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires. Nuestra intención en esa oportunidad fue no solo presentar dos proyectos importantes del Estudio (Distrito y + Colonia), sino también aprovechar para compartir reflexiones sobre algunos tópicos de nuestro trabajo. Las relaciones entre el proyecto y su entorno, el modo en que este nos condiciona y nos inspira, y, sobre todo, la articulación entre arquitectura y urbanismo. Estas ideas las expusimos junto a Martín Gómez Platero en la conferencia titulada “Un río y dos orillas”, moderada por Roberto Converti. Un orgullo compartir con ellos, dos urbanistas de fuste, nuestras inquietudes.

La palabra “distrito” se ha impuesto en los últimos años para denominar algunos emprendimientos. Suena bien y moderno, pero su significado permanece impreciso. A veces nombra lo que ocurre en algún sector de la ciudad, otras solamente una parte del tejido, que mantiene una cierta cohesión. Se podría decir que hay un sentido funcional y otro formal, para echar mano del viejo antagonismo de la teoría arquitectónica moderna. Sin embargo, la palabra tiene un específico sentido administrativo. Los nombres de las cosas, y de los proyectos, tienen a nuestro juicio un cierto espesor y no son meros “flatus voci” como querían los nominalistas. Una reflexión ésta que nos parece pertinente cuando el Distrito Quartier, se acerca a su fase conclusiva.

 

Créditos imágenes: Argencons

La escalera es un elemento que impone sus rigores. Su propia condición obliga a pensarla en tres dimensiones, y esto implica un esfuerzo adicional para el que proyecta. Su espacialidad le es propia de una forma que podríamos llamar irreductible. De esta condición provienen también sus sugerentes cualidades plásticas, que el barroco explotó en forma acabada. Desde que Miguel Ángel realizó aquella mítica de la Biblioteca Laurenziana, todo aquel que se enfrentó a una escalera, por sencilla que esta fuera, se sintió un poco escultor y algo poeta.

La flexibilidad es un concepto que el Estudio persigue desde los años 90. En un comienzo se trató del armado de la planta de cada unidad, de manera de ofrecer distintas opciones. Posteriormente, indagamos la posibilidad de flexibilzar las unidades entre sí, para que la cantidad de cada una de las tipologías fuera producto de la elección de los compradores. Este tipo de decisiones determina también la forma del edificio, que queda librada a un proceso azaroso pero controlado. La introducción de un componente aleatorio en el proyecto es un desafío saludable.

Con la llegada de las nuevas tecnologías en vidrio, la baranda es un elemento que tiende formalmente a desaparecer.

La búsqueda de la transparencia es ciertamente uno de los mitos de la modernidad. Desde los balaustres clásicos, la materialidad de la baranda no ha hecho que retroceder. Sin embargo, algo contracorriente, en el proyecto de Quartier del Bajo, optamos por una baranda que tuviera una expesividad táctil, bien nconcreta. Una búsqueda quizás algo anacrónica, pero que creemos tiene su vitalidad.

Visto el resultado de las últimas ediciones, no se puede decir que sea una sorpresa la premiación del Pritzker. Aunque también es cierto que hasta que su nombre empezó a circular en las últimas semanas como uno de los posibles ganadores, no teníamos en el radar la obra de Francis Kéré. Hace tiempo que cambiaron los criterios de juicio de los jurados, que desplazaron a los arquitectos de gran prestigio internacional para seleccionar según una mirada que se enfoca más en una dimensión ética del ejercicio de la profesión.

LANZAMIENTO

El lanzamiento refiere a arrojar un objeto, más concretamente, una lanza. Una acción que tiene el valor de lo que es único, lo que obliga a una preparación cuidadosa y que tiene además una voluntad de precisión. Todos esos componentes aparecen en el lanzamiento de un proyecto. En el Estudio hemos transitado muchos, y siempre es un camino que realizamos con pasión no exenta de ansiedad. El último que enfrentamos es el de Quartier Bajo Belgrano, proyecto que llevó un tiempo considerable de preparación y que finalmente se presentó en sociedad. Somos un parte de un engranaje mayor de una maquinaria compleja de actores, liderados por el desarrollador, y nuestra función es la de proveer y coordinar con todos la información de lo que previamente proyectamos. La lanza se encuentra todavía en vuelo; veremos en el futuro cuán próximo al objetivo termina su recorrido.

“Sentado en la terraza mirando el mar, comprendo como es la soledad”, dice una canción de Spinetta. El mar nos pone irremediablemente filosóficos. En el Estudio hemos tenido algunas oportunidades de enfrentarnos con él. Algunas veces desde una prudente lejanía, como en Torres del Golf en Mar del Plata o el Quartier del Mar en Punta del Este.

Cerramos un año no exento de complejidades, pero al mismo tiempo lleno de desafíos. Nuevos proyectos se delinean en el horizonte para el año que en breve comenzará y los que están ejecución, ocho en este momento, que completan aproximadamente 300.000 m2 de obra, avanzan a buen ritmo, cada uno en su etapa correspondiente.